Para mi mejor amiga

Te fuiste justo cuando mi vida se empezó a caer en pedazos.

Yo sabía lo que significara que el amor de tu vida volviera, te buscara: te irías con él. Sabía que si él te quería de verdad, tarde o temprano eso sucedería. La alegría se me mezclaba con la idea de tu ausencia y esos dos pensamientos contrarios aún hoy me tienen en jaque. Todavía recuerdo el centro de comida de Mundo E y mi silencio después de la noticia, creo que después de dos años sigo sentado en esa banca.

Me pasaron tantas cosas: el septiembre negro en big blogger ha sido de los días en los que más te extrañé, cuando tuve novia para que la conocieras y me dijeras que estaba bien loca, cuando regresó mi antiguo amor (a pesar de que tu mail fue preciso, no es lo mismo). Sentí tu ausencia ese día a finales del 2007, donde quise emular ese brindis de fin de año en el Non Solo: no fue lo mismo, resultó un fiasco donde aprendí que el tiempo ya no regresa, por más que lo intentas.

Ya había perdido el empleo que tenía y sinceramente ya no quise salir. Ya no tenía con quién ni con qué. En las pocas oportunidades me sentía tan fuera de lugar, tan extranjero, en búsqueda de los recuerdos, negándome a aceptar lo que sucedió. Los lugares mismos cambiaron, la nueva oficina fue un lugar vacío y hostil cuando invité a algunos conocidos hace un año. El cuore café ha cambiado tantas veces que me he resistido a volver. Hoy hay tanta interconexión entre la gente gracias a la web 2.0, pero entre tantas reuniones nunca me he sentido tan solo como ahora.

¿Por qué te sigo viendo en cada zapato a colores de piso? ¿Por qué estás en mi mente cada que escucho a Frank Delgado? ¿Por qué te me apareces de pronto entre la gente por la calle de Madero? Intenté olvidarte, dejar de pasar por tu blog, ya no leerte. Dejar de saber cómo estabas pero quién sabe cómo regreso cada vez. Quizá porque a un amigo de verdad no se le abandona del todo, porque las circunstancias lo quieren, como aquella vez que tuviste tu primera gran bronca matrimonial y no me enteré sino por un tercero. Sólo así volví para tomar mi roll como tu mejor amigo, para estar virtualmente ahí.

Te extraño tanto. Ya no tengo fines de semana desde que te fuiste. Ya no es divertido ir al cine. Todavía estoy construyendo una vida sin ti y creo que va para largo. Hay ocasiones en las que desearía estar donde tu estas para que cantemos juntos, abrazarte tan fuerte para no dejarte ir. Aún no hallo a la persona con quien llorar y difícilmente a una compañera de pedas como tú.

De repente veo las fotografías y sé que compartimos tantos momentos y que todos ellos fueron geniales. La vida me ha enseñado que esos tiempos ya no volverán y lo que pase en el futuro sólo dependerá de nosotros mismos. Gran parte de esos momentos y de muchos más que no conoces me servirán para escribir mi segundo proyecto de novela, ese que sólo dos personas conocen. Tú siempre dijiste que yo era bueno para esto y sé que en breve podré demostrarlo a más gente.

Tú no lees este blog. Pero si algún día encuentras este post no me avergonzaré. Al contrario, sabrás todo lo que ha rondado por mi mente y lo importante que sigues siendo para mí. Cada año seré menos efusivo y expresivo; pero quiero que quede constancia que no cambiarán nunca mis sentimientos por ti. Esto es una prueba irrefutable y una promesa de que siempre serás mi amiga y que siempre puedes confiar en mí. Sabes dónde localizarme, para ti siempre estaré a cualquier hora.

En verdad deseo que nos veamos pronto. Ojalá Dios me lo conceda.

Es de madrugada, Venusina

Estás ahí, tu cuerpo esbelto me llama como si tu piel, a través de los poros, pudiera hablarme. Tus ojos no me miran, pero tu cabello me llama, me dice huéleme, llévate mi espíritu. Tengo la increíble tentación de tomarte de la cintura, pasar mis manos por debajo de tu blusa, buscando el calor de tu ser por mi tacto.

No me hables, no me hables de tu novio, o de tu novia, o de tus pretendientes. Paso mi mano por tu boca, busco las coyunturas (esa vieja costumbre que tengo que sé que les encanta a las mujeres) con mis dedos y te provoco risas. Cierro los ojos porque no quiero mirarte, no quiero que al abrirlos, desaparezcas.

Paso mis labios por tus diminutos pechos, mojo con mi lengua tus pezones, los rodeo y masajeo con los dientes, acerco mi oído y puedo escuchar la rapidez de tus latidos. Aferro mi cara a tu pecho, como si el mismo tuviera brazos para no soltarte. Anidarme en tu ombligo, vivir con libertad plena en la eternidad de tus abismos rosas.

Miro tus piernas, de las que tanto me hablas, veo lo largas que son, lo delgadas, son dos caminos que me dirigen a tu sexo. No quiero verte a la cara, quiero oír que eres tú y nadie más. Háblame, tócame si quieres, yo no tengo un cuerpo deseable, pero tu voz podría hacerme sentir más que tus manos. Cuéntame de ti. Entra en mi ser por el oído.

He confundido el calor del ambiente con el de tu cuerpo, como si el aire caliente fuera una extensión de tu figura. Déjame escribirte y leerte y tocarte al mismo tiempo. No me hables de tus compromisos, de lo lejos que estoy de tu corazón; no me apartes de ti esta noche que te necesito. Bebamos una cerveza, fumemos juntos en el balcón…

Finalmente pongo mis ojos en los tuyos y ya no estás. Escuché lo que tanto me negué y de la intimidad pasamos al desconocimiento mutuo. En el siguiente encuentro no habrá deseo, ni imaginación, ni verdades. Estaremos cada quien con los nuestros, brindando aparte, escuchando a otros, tú fumando y yo intentando bailar; tú no sabrás nada y yo moriré en el silencio. Es de madrugada Venusina, y veo a la estrella de la mañana, ese astro que no me deja pensar en otra cosa que no sea en ti.

Reto 1: Amistad, Amor, Sexo – 3. La vida sin Mine

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Este post pertenece al reto Big Blogger: Amistad, Amor, Sexo.

No sólo Dios es testigo, también algunos de mis amigos, que pueden pasar meses sin ver a mis amigos, no es mala onda, simplemente así sucede. Hoy les platicaré del caso de Mine.

Minerva, mi ex, mi amiga en momentos bien difíciles entro a trabajar. Esa fue la razón principal por la que dejamos de grabar un podcast que hacíamos. Ella necesitaba tiempo para reacomodarse a su nueva vida, que como esperábamos sería pesada.

No la volví a ver sino tiempo después, cuando yo cumplí años en mayo pasado, eso sí, manteníamos contacto vía Messenger pero no es lo mismo. Vimos la película más reciente de Indiana Jones. A ella no le gustó el final y a mí sí. Prometimos tratar de vernos más seguido. Cosa que no sucedió.

Después la vi en agosto. Ella me invitó al Velvet, a un evento de la empresa donde trabaja y la pasé muy bien con sus amigas. Ella estaba trabajando y la vi pocas veces. Juntos salimos del lugar, esperando que el lapso de tiempo para vernos no fuera tan prolongado. Y pues en verdad si lo fue.
Un poco antes de navidad nos reencontramos. Íbamos a ir al cine y ya no fuimos porque nos quedamos a comer. Después nos vimos en los primeros días y vaya que lo necesitábamos…

En fin, ella hoy tiene evento y la única forma que hallamos para que pudiera salir en la foto del reto fue con la webcam. Ella no es mucho de sonreír y esta no fue la excepción.

Creo que debo hacer el esfuerzo de ver a mis amigos más seguido. Sniff =’(

Vuelta a la región… (I)

(Disclaimer: Esta serie de post son sólo un homenaje a un libro que me gustó mucho de Carlos Fuentes, no deben ser considerados como serios y sólo como muestras de mi cariño hacia la obra y a la ciudad dónde yo nací)

Mi nombre es Gerson Obrajero. Nací y vivo en México D.F. Duermo en la zona metropolitana. Esto no es grave. En México no hay crisis: todo se vuelve desmadre. Desmadre, un poder ganado con el que no se sabe qué hacer. Desmadre, el fallido regreso a Aztlán, se entra, se sale; pero nunca se permanece. Y mi eterno salto mortal hacia la competencia –existencia, verbo, esperanza –noche a noche, no solo la noche del retorno o de la ida: veo mis pecas y sé que me las han regalado de arriba, arriba del techo del valle. Hada de Anáhuac que no machacas tomates –cabezas; que no bebes cerveza, orines de perro –su salsa, desecho emergente: que no fue a su destino civilizado; que nos iguala a una mascota sin dueño: busca el lugar oscuro, se mezcla entre la madre y el olvido recogido por los devoradores que madrugan. De cuclillas, sodomizado, vestido de zacate, latigueado por su propia (nuestra) mano. Su reven (nuestra fiesta) estampada en el asiento trasero de un microbús, quemado de las patas por un gachupín, o en alguna cita de trabajo, a la hora cuchi cuchi: la del nosotros te llamamos. Novelista wannabe, perdedor consagrado, mentiroso sin reconocimientos, mi reclamo se pierde en las tribulaciones, piedad, soledad. Amarme, a otros siempre más que a mí ¡Oh, mi afrenta, mi afrenta, que nadie puede visualizar, que me coloca frente a los dioses que dispusieron de mi palabra para saber de mí y de mis semejantes! Sacerdote desnudo, visto con el orgullo secuestrado; pero mis brazos sudan y buscan lo justo: la democracia, un seno, la fruta del ponche, un blues lejano, mimesis de una paloma liberada. Vida sentada, con ansia a que se las pongan, corazón engrasado, con venas sin vías alternas, desesperado por la poca movilización, sordo ante la contaminación. Vocación de amor que se pierde en el indiscutible ritual de la espera. Y en su sangre molida formamos cemento y a lo largo del camino elevamos edificios… Al despertar, dormido, vendiste lo que no era tuyo para vivir entre serpientes de dos patas; al dormir, despierto, destazaste a un águila de sus coyunturas y las partes, que son del mismo animal, ahora no se reconocen entre sí. Cambiaste el tiempo gracias al sacrificio; después, el poder ciego se consumió porque se olvidó de sí mismo, un amparo casi centenario se disolvió entre botas de charol y la sangre diezmada se estableció en el imperio más importante: el abandonado. En tus edificios dormitan las ratas gordas que han aprendido a no buscar el queso, a empacharse con la comida imaginaria. Tus avenidas, aderezadas con banderas multicolores ¡Vas, carnal, no le saques! Saca la fusca, deja de negarte a ti mismo, éntrale, cállate, arrepiéntete después. Deja que toda la expectativa se disuelva, que todos los sueños desaparezcan; comienza todos los días en el faje. Y síguete en el último minuto de la luz amarilla, momentánea, en el pitido del árbitro, cuando parecería que todas las acciones se finiquitaran, se renueven. Tus héroes nunca existieron para ayudarte. Has venido a trabajar conmigo aquí a este panteón de cuentos borrados. Aquí vivimos (allá sólo dormimos), en las calles se entrelazan nuestros hedores de alcohol barato y mierda, de incienso y gas natural, nuestras voces devaluadas, jamás las miradas. Jamás nos acomodaremos en fila para recibir la misma bendición, empadronados separados, fiscalizados juntos, acaso sólo viviremos para los nuestros allá, que en parte son tuyos. aquí Aquí volamos. Qué le vamos a hacer. Fletarnos, carnal. Ven, vamos a volar en la úlcera del ombligo de nuestra ciudad, ciudad de monumentos robados, ciudad testigo del fracaso colectivo (y todas mis derrotas), ciudad del milagro mexicano, ciudad de la masacre estudiantil, ciudad de la voz empobrecida, ciudad de la movilización paralizante, ciudad entre ciudades, ciudad caída del sistema, ciudad del oro que no brilla, ciudad fracturada de temblores, ciudad puta novia, ciudad con malestar estomacal, ciudad cara y barata, ciudad espejo humeante, ciudad lluvia ácida, ciudad sanitario, ciudad starbucks y sanborns, ciudad imposible, ciudad restaurada por libaneses, ciudad presidente legítimo, ciudad sin salir del clóset, ciudad transporte subsidiado, ciudad de los cantos apagados, ciudad rodeada, ciudad de mi ansiado regreso, ciudad de plumas made in china, ciudad chela y botana, ciudad burocracia, ciudad reubicadora de ambulantes, ciudad condenadota, ciudad de luces festivas, ciudad que transpira corrupción, ciudad secuestrada por nosotros mismos, ciudad ciega de taparse los ojos, ciudad desesperanza, ciudad de la izquierda justificada en sangre pero no en razón, ciudad de la derecha dormida, ciudad de distancias relativas, ciudad fiesta envidiada, ciudad música ensordecedora, ciudad presta pa’la orquesta, ciudad peligro al volante, ciudad cruce de caminos, ciudad gato, ciudad ley de herodes, ciudad de sexo húmedo, ciudad cachonda, ciudad voyeur mudo, ciudad prueba final, ciudad frijolito que se va al cielo, placer culpable. Tuna cristalizada. Serpiente que se devora a sí misma. Águila que se empinó sobre un nopal. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire.

Sobre el olvido…

¿Será que algún día nos alcance el olvido?
Que seamos borrados de los registros,
que se borren todas nuestras huellas,
que no exista memoria de nuestros pasos
casi como si no hubiéramos existido…

¿Será que algún día alguien que no nos conozca nos recuerde?
Traspasar las barreras del tiempo y el espacio
Estar en los pensamientos de ese “alguien”
Que te haya leído, que sepa que exististe o siquiera qué pensaste
Vivir por nuestras obras, que ellas sean eternas por nosotros…

¿Será que no estamos acostumbrados a perecer?
Quizá porque solo perecemos una vez en la vida
Porque a nuestro pedazo de eternidad lo creemos un todo
Y queremos arraigarnos a la tierra y al mismo tiempo no llegar a ella
Buscar formas de engañar a la muerte…

¿Será que queremos darle un valor agregado a la vida?
Cambiar el mundo es asunto de egos grandes.
Aparecer en los libros, donde hay hombres que cambiaron el mundo
Que definieron el curso de la historia, que abrieron nuevos caminos,
Que nos enseñaron a pensar diferente…

¿Será que al vencer al olvido, nos ganemos la vida eterna?
El cuerpo muere, nuestras lenguas son silenciadas
Intentamos grabarnos, grabar nuestras cosas
Como si en ellas viviera una parte de nosotros
Para que recuerden quiénes éramos…

¿Será que el olvido es la peor de las muertes?
Como si el alma también fuera enterrada en polvo
Como si un cuerpo inerte así siempre haya sido
Es la victoria final del miedo, de la desesperanza
La derrota definitiva del hombre…

Estas palabras, tan parte de mí como mi carne y sangre
Tan vitales como el alimento diario, como respirar
Tan reveladoras como el libro abierto de mis sentimientos
Y tan letales como un poderoso veneno, están expensas a la amnesia…
¿Será que algún día a mí también me alcance el olvido?

Para el Sr. Aura, a quien le espera la batalla más grande de todas…

Reina de la noche

Me encanta esta canción, es del Rock & Rios, es un rock que trata de esa chava que conoces una noche y que te impacta, con la que existen posibilidades de salir acompañado del bar o el antro. Aquí pongo la letra para la posteridad (o lo que dure el blog, una de dos =P).

Letra. Miguel Ríos
Música: Salvador Dominguez

Te vi llegar
con la noche a la espalda
como un enigma en la oscuridad
te adiviné
ligada a las estrellas
que me controlan a millones de años luz.

Reina de la noche
enaguas hechas del bien y el mal
Reina de la noche
si me tienes que llevar…
háztelo legal.

Te intente convencer
escondiendo el tiempo
que la noche duraría más
y cobijé en tu manto
mis planes de mañana
pues comprendí que estaba a tu merced.

Reina de la noche
enaguas hechas del bien y el mal
Reina de la noche
déjame hacerte el amor
que pronto sale el sol
y si me tienes que llevar
háztelo legal.

Que dulce confort
después de ver
mi vida como en technicolor
las fotos de ayer como en un flash
se agolpan en mis ojos y yo
ya no… estoy
la Reina de la noche me amó
y así… me fui
con la reina de la noche
de aquí.

Una de caballeros…

Desde entonces, ya no he vuelto a escribir como antes, ya nada ni nadie me inspira a escribir. Hay veces que me gustaría escribir cosas como éstas:

A veces me gustaría volver a pelear por el amor de alguien. Ser un caballero del corazón. =’(

José Alfredo dice: No me amenaces!

Che José Alfredo, creo que nadie como tú para mandar a la chingada a alguien! =’) :

Gracias por la ayuda que te pedí hace meses carnal!

Vete…

Como te lo dije, es la última que me la haces…

Si quieres hacer que te deje de amar, que deje de pensar en ti, que te olvide: no puedes. No lo dejaré de hacer aunque me dejes de hablar, aunque te mueras, aunque te sientas la mujer más cabrona del mundo y no termines siendo más que lo que has sido siempre: una niña.

Mátame si quieres, sólo así podrías, (o mándame a golpear) si es que te quedan ganas de hacerlo…

Creo que nadie ha tenido los huevos para decirte que te aman como yo, que nunca me escondí en un pseudónimo para decirte todo lo que siento, nunca fui débil para cambiar mi punto de vista. Creo que nunca debiste ser buena conmigo, de hecho no debes ser buena con nadie, digo, así más fácilmente se puede tragar uno lo de “cabrona” y no lo de “niña mimada”.

Ahora resulta que te afecta que me vaya mal, que no puedo hablar semanas de que me corrieron del trabajo, de la misma manera que dedicaste post enteros a tu amorcito de Guadalajara que te dejó por una amiga. Eso sí es juzgarte, de esa manera tú me juzgaste a mi…

Creo que de una manera estúpida o loca, necesitas mi atención; pero no te preocupes, como te lo dije, es la última que me la haces: yo también puedo fingir que soy cabrón y creérmela.

Te amo tan cabronamente para decirte que te vayas, que no regreses, que no me interesa tu opinión en ninguno de los aspectos de mi vida. Que yo no me voy a ir, que te vas a ir tú por débil, por no saber qué hacer con todo esto, yo sabía que me querías correr, pero no me fui, porque soy lo suficientemente fuerte para sostener mis palabras.

Amor mío, vete a la chingada. De veras, no necesito leer en mis estadísticas que entras a mis blogs, no necesito tus “yo” (porque finges hueva) para que te apiades de mí, no necesito que te burles porque “no soportas mi debilidad”, simplemente te puedes largar en vez de fingir que no te intereso.

Me encantas, realmente me encantas aunque me quieras alejar de ti. Te amaré con la misma pasión con la que te escribí cada palabra, esas palabras que te hicieron vibrar y que ahora ya no puedes negar, al menos yo ya no te voy a creer. Pude vivir sin que me hablaras, creo que me dejes de pelar no será inconveniente. Lamento en lo más profundo de mi ser el hecho que no hayas logrado que te dejara de amar, de veras lo lamento porque sé que te esforzaste.

Mis razones para amarte ya las conoces. Y como te dije, eso nunca dejará de ser…

Pero como tú dijiste, en el corazón no se manda. Te amo Marina, así que, ahora te lo pido YO: vete.

Vete… ya no me importa.

Te amé…

Te amé con la certeza de la fe, con las infinitas fuerzas de lo imposible, con la vehemencia de las olas del mar y con profundo conocimiento de causa.

Te amé rompiendo todas las reglas existentes, sin importar qué tan rápido o qué tan lento, que tan cerca o tan lejos, qué tan fuerte o qué tan débil fue. Te amé hasta sangrar y hasta devorar mi propia sangre, a beberla caliente y a disfrutar el hedor a muerte que ella tenía.

Te amé con mis sonrisas invisibles, por cada vez que sonrojé contigo. Me aferré a ti como un naufrago que se aferra a la vida en medio del mar. Fuiste aditivo a mi motor y fuerza hidráulica a todo mi sistema y te amé por eso.

Te amé porque no eras mi tipo de mujer, porque no eras tan inteligente. Te amé por tu carácter duro y por tus desplantes de niña, te amé por ser tan inmadura, por ser tan terca, te amé porque hiciste feliz mi corazón. Te amé por ser conmigo tú.

Te amé porque sin piedad me has acuchillado, porque has roto y pegado mi corazón cuantas veces has querido, porque le pusiste la última daga a la bestia. Te amé porque tuviste compasión de mí y me mataste, te amé porque me amaste y me dejaste, te amé porque a nadie más le escribiré como a ti… ni en mil años.

Te amé tanto porque fuiste mi fan número uno y te convertiste en mi enemiga, te amé porque estás y no estás. Te amé desde el primer momento en que te vi, cuando no me conocías, cuando veía de lejos a una niña que escribía en español, pero vivía en inglés.

Te amé porque, a diferencia de lo que dicen mis amigas, eres increíblemente bella.

Nunca te lo he dicho, pero en este año te he soñado 4 veces. En dos yo iba para tus rumbos y en dos tú venías para acá, en dos te odié y en dos te expresé lo que a nadie le he expresado. Por eso te amé, porque eres la mujer que más he soñado en mi vida.

Te amé porque parece que no existí en tu vida, porque ya no hablas conmigo, porque ya no me pides que me quede en la madrugada, porque ya no me cuentas tu día, porque ahora sólo me comentas mis escritos como si me odiaras, porque otros me pueden tirar carrilla sin herirme, pero tú no.

Te amé con la certeza de un cuento de hadas, con las infinitas fuerzas del cosmos, con la vehemencia del amor mismo y con el profundo conocimiento de los pilotos kamikaze.

Te amé porque tú eres la última que me la hace…

Pero ya no.

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